lunes, 9 de noviembre de 2015

Despierta


El tiempo de este blog ya pasó. Empecé estos sueños y despertares en un momento muy especial para mí, instalada en el centro de un sueño dulce, pero sueño al fin y al cabo. El despertar ha sido largo. Será porque muchas veces duermo mal y el instante de abrir los ojos se me hace cuesta arriba, y no quiero. O porque soy mujer de largas travesías y me enredo, al fin, en asuntos inexplicables. Quizás esa sea una de mis buenas razones para entretenerme escribiendo: explicarme lo que no se puede explicar.

Para mí es muy importante la fuerza de lo simbólico. Por eso este adiós. Me voy a otro lugar; me resulta imprescindible crear espacios nuevos para que la vida suceda, abandonar inercias que acaban pesando.

Despierto con la misma música con la que empezó esta historia, preciosa, aunque con distinta emoción. Nunca sabemos lo que va a suceder. Adelante.





Borrón y cuenta nueva


Todo estaba dibujado en la pequeña libreta gris que llevaba en el  bolsillo del pantalón. Quiso morir aunque, como suele ocurrir en ocasiones así, no lo hizo. Pero tampoco pudo descifrar esas hojas emborronadas que iban a cambiarle la vida. Pasó toda la noche dando patadas a la lavadora.


martes, 3 de noviembre de 2015

Ventanas


El puñetero ojo de la cerradura fue su ventana al mundo. Ahora que por fin vomitaba traumas, le volvían imágenes en gris de los días en los que observaba la cocina de sus abuelos a través de ese asqueroso ojo de cerradura. Quería llorar, por la mediocridad de aquellos adultos extraños que le negaron ser un niño, pero cogió firme el bolígrafo que le tendían y firmó la venta de la casa, su herencia familiar, decidido a buscar otras ventanas que le mostrasen otros mundos.


fotografía de Vlad Artazov

domingo, 1 de noviembre de 2015

Retal


No habrá llave que conduzca a tu lugar en el mundo.
No habrá paz, ni guerra.
Sólo lucha.

Y seguirás perdida.
De pie, ojos abiertos, manos esperanzadas.
Corazón valiente en cuerpo miedoso, señalado por mil batallas.
Amazona amable.

No habrá vencedores ni vencidos.
Sólo nosotros.

Cada vez más luz, más cielo, más infinito.
Cada vez más tú.

La intuición de estar perdida es, a veces, 
de una textura tan cierta 
que duele entre los dedos.


  
Crecida, por Ada Red



viernes, 23 de octubre de 2015

El ahora difícil


Leo hoy algo sobre la sociedad positiva de Byung-Chul Han que habla -entre otras cosas- de un mundo donde todo se expone y, por necesidades de ese mercado de la imagen expuesta, todo es artificial y luminoso para aparentar siempre lo mejor. La victoria siempre vende. Y no está la cosa como para perdedores. En esa sociedad positiva de la que habla, los seres humanos nos exponemos para ser vistos, para existir.

Esto va aparejado a una idealización extrema, a una cultura del retoque, del selfie guapo y de la relación que ni es relación, cuando sólo se ampara en una media distancia irreal, en los "me gusta", los retuiteos y la homogeneización favorecida por el postureo aséptico. No paro de pensar que gracias a todo este mercadeo de las redes (a las cuales también puedo reconocer algunas buenas cualidades), estamos construyendo sociedades algo vacías, sobre todo desde el punto de vista de las relaciones y los afectos. Es un engaño interesante, una impostura relacional, que se aprovecha del poco tiempo que guardamos en esta vida rápida para relacionarnos con los demás por el simple placer que proporciona ese acompañarse mutuo. También se alimenta esta impostura de lo arduo que tantas veces resulta el estar cerca de los otros. 

Los escaparates son muchos, grandes y atractivos, pero sólo muestran una pequeña parte de lo que hay, lo que todos podemos ver. Entretenimiento. Porque la vida discurre por otros lugares más naturales, menos preparados para la exposición: por las palabras que decimos mirando a los ojos, por  los espacios que creamos sin trampa ni cartón, por las ideas genuinas que somos capaces de elaborar, por los dolores y soledades, por los abrazos sentidos, por tener en cuenta al otro y no sólo a sus publicaciones, por escuchar, respetar y, sobre todo, por compartir tiempo de calidad. No paro de pensar, también, en  los niños; me obsesiona la idea de lo difícil que es este mundo para los pequeños que están llegando en un ahora donde los modelos de relación dejan tan poco espacio para el contacto. Qué cosas. 

En mi día a día, me parece ciertamente significativo el número de niños que llegan a tratamiento por dificultades en la relación con el otro, con el entorno, ese espectro autista que hace unos años era para mí una auténtica rareza, como la celiaquía y alguna otra enfermedad-etiqueta que ahora cuenta con legiones de etiquetados. Cada vez conozco y trabajo con más niños que no están en la relación, a los que les cuesta el mundo y sus circuitos de una manera especial. Y pienso en que ese mundo puede ser un constructo bien hostil, que es difícil estar abierto al otro en este momento y que realmente a veces es difícil saber quién es el otro y dónde está, más allá de las redes sociales, la virtualidad o los distintos expositores donde cuanto más te muestras, en realidad más te escondes. Me preocupa lo difícil que estamos haciendo todo esto y lo complicado que se lo estamos poniendo  -hablo como sociedad- a quienes vienen detrás, dejando gran parte de nuestro tiempo y nuestros ojos en pantallas de dispositivos con los que fantaseamos cercanías a la vez que nos vamos alejando, mientras ellos crecen sin saber dónde mirar.





domingo, 4 de octubre de 2015

Primeros fríos



                                                                                                                                                                        Amor, de Alexander Milov                                    

Todavía hay noches de otoño en las que me enredo contigo
como si aún estuviésemos a tiempo
aunque lo cierto es que no sé a tiempo de qué.

Quizás solamente de seguir siendo niños. 



martes, 29 de septiembre de 2015

Loreak


Guardo agendas desde hace muchos años. No recuerdo cuándo pero yo creo que con menos de veinte ya empecé a usarlas (puede que me llegaran con la universidad), y no porque entonces tuviese mala memoria sino porque había -y hay- agendas que me gustan mucho y vienen de distintos colectivos que sacan un dinerillo con esto y a mí me ayudan a organizarme la vida y me permiten registrar lo reseñable de los días.

No niego que me da cosilla recorrer algunas veces mis anotaciones de ese tiempo pasado, sobre todo cuando leo algo que entonces me era tan importante y ahora ni recuerdo. El tiempo tiene ese punto de limpieza y desinfección.

El caso es que hoy he leído que la película vasca Loreak va a los Oscar como candidata a mejor película extranjera. Hace un rato he buscado en mi agenda del año pasado y ahí está. El viernes 31 de octubre anoté: "Voy a Loreak a llorar". Nunca antes lo había hecho y puede que suene muy depresivo, pero para mí fue una experiencia hermosa. Estaba triste y no podía llorar. Recorrí la cartelera buscando un drama a mi medida, algo que intuyese que me podría mover algo por dentro, y me encontré con ella. La verdad es que me conmovió mucho y pude llorar un poco. Es de esas películas que muestran la vida desnuda, sencilla, sin artificio, lo que es. Se dirigió certera a mi corazón como todo lo que me llega sin maquillaje y con humildad. Tan delicada como elegante, esta Loreak que me llenó de emoción.

Entré al cine buscando poder soltar alguna lágrima que me ardía dentro y salí desolada, pero tocada de alguna manera difícil de explicar por el aroma de esas flores raras y su belleza rotunda. La vida se escribe de muchas maneras.

Toda la suerte del mundo.







martes, 22 de septiembre de 2015

Adentro



Siento mis frentes abiertos como las venas de los suicidas. Hay algo de mí que no para de sangrar, de sufrir a borbotones porque no entiende. Soy lo que me cuento. También soy el insomnio que se me engancha en las sábanas y me seduce con su desvelo extraño. Los sueños que no tengo ahora, los días con poca sal. No hay tregua. Descanso poco porque me urge la vida de un modo inexplicable. Me veo practicando la exigencia como si tuviese una pequeña dictadora que me susurrase al oído los discursos, como una masoca extraviada en su propio delirio. Es raro. Joder. Y soy también ese adentro de arterias que manan, buscando el camino para cada pálpito. Tinta roja lista para escribir.




domingo, 6 de septiembre de 2015

Bajo presión



Si de verdad fuese el último baile, hoy me quedo con este.
Qué ganas de concierto. OMG.


sábado, 5 de septiembre de 2015

Tiempo de flow


Se impone como necesidad mejorar el flow, ese concepto de Mihály Csíkszentmihályi en el que me he detenido un poco a divagar.  Hay mil y una maneras de estar fuera de juego, esa es la verdad, pero también es cierto que la experiencia de fluir, cuando sucede -aún fugaz-, permite una intuición muy especial de la seguridad y la confianza en la vida. Reconozco que personalmente me cuesta muchas veces deslizarme en ese lugar, entre la activación y el control, en ese espacio íntimo de felicidad para la que no hacen falta grandes alharacas. El desafío es situarse cada vez más en ese punto invisible, en una especie de toma de consciencia amable y centrada -opuesta a la ansiedad paralizante-, en el bienestar genuino que proporciona el flujo.

Todo funciona mal, ya no tengo ninguna duda sobre esa afirmación que antes me provocaba tanta extrañeza. Los distractores son muchos, puede que cada vez más, y las mochilas son grandes pero la capacidad está ahí, intacta. Soy optimista. Creo en el trabajo activo más que en la queja constante , en la consciencia más que en la inercia y en que el camino traerá algo de lo que necesitamos para aprender, cada vez con más energía, a fluir en nuestra soledad pero también los unos con los otros. Poco a poco. Es tiempo de mucha miseria, lo sé, pero también lo es de flow.





domingo, 23 de agosto de 2015

Como atada


Madero en deriva. Libertades. Todo prisionero, de sí mismo extrae verdades. La verdad no existe. Somos algunas razones. Futuro que persiste en dejarnos como atados. La libertad no existe. Historia cotidiana. Una ventana. Mañana. Veleta nueva. Siempre los caminos son pocos para escogerse y largos para seguirse. Piedra sobre piedra. Actuamos como mortales y pensamos como flores. En medio de lo triste, lo sensible se renueva.





viernes, 21 de agosto de 2015

Flores en el hormigón


                                                                                                                        Tempelhof airport, Berlín


De un viaje, queda también lo que no se ve. Los viajes que se construyen dentro de un viaje son territorio para la memoria de las emociones, caminos que conducen a lugares de belleza donde reposar el cansancio acumulado en ruta, pero también a precipicios sobre mares insondables, a la sensación de pequeñez, de vulnerabilidad, de sensibilidad extrema e incluso cruel. No hay foto que recree esa intensidad tan genuina. No existe mecanismo que inmortalice el viaje dentro del viaje, para que se pueda siquiera intuir desde el exterior. 

Viajar es concentrar la vida, elegir qué es tan importante como para meterlo en nuestra mochila y ponerse en juego con el mundo de un modo decidido. Estar en movimiento implica poder mirarlo todo desde ángulos distintos, una capacidad rara de libre observación. La incertidumbre de lo que va a pasar cuando todo es distinto, el enredo de los sentimientos en ese paréntesis a la vida o las distintas sensibilidades que se rozan aunque sea de una forma fugaz son hallazgos incontestables de los inquietos. 

A veces sólo las pequeñas cosas pueden explicar porqué llegamos tan lejos. 
Palabras en los muros, flores en el hormigón.






viernes, 7 de agosto de 2015

Serán las cejas


La imagen es un trolebús que llega a toda velocidad en sentido contrario. Yo soy muy pequeña, relativamente insignificante, o al menos así me parece. Justo antes del choque, abro los ojos, extiendo los brazos hacia adelante y me salvo. No sé decir qué ocurre, pero me salvo.

Ahora me pregunto si en realidad el tiempo viene cumpliendo las normas, circulando por su carril... y soy yo quien lleva toda una vida en plan kamikaze, luchando contra mi propia biografía, como aquellas chicas de pueblo que llegaban a Barcelona a criar niños ajenos y soñar con horizontes más amplios que la era. El error tiene que ver con la expectativa, pues es innegable que el paisaje siempre es más ancho en la era que en plena Diagonal, pero el deseo ilumina incluso los rincones más oscuros.

Cumplir años es una suerte, hacerlo con gracia un don que yo fantaseo tener. Los días que pasan no son vacuna contra los naufragios, pero tampoco anestesia que impida soñar. Todo se mueve y todo me mueve. Llega un momento que ni siquiera era tan importante si el que estaba equivocado de rumbo era el trolebús o yo, si al final, una vez aquí, sabemos de sobras que vamos a ser capaces de arreglárnoslas entre nosotros, mis días conmigo.

Quizás no estoy inspirada para contarlo mejor pero ando dando vueltas a este asunto y creo que no me equivoco: en realidad, lo que hace parecer más joven es no depilarse las cejas. Mirad alrededor y ya me contaréis. Doctrina.





lunes, 27 de julio de 2015

Plenilunio


Llega la última luna llena de mi año.
Sólo deseo subirme muy alto y mirar las estrellas. Cielo, suelo y yo.
Que la luz de la luna haga que a mis ojos este juego les parezca más sencillo. Conectar con lo que hay, con esa energía rara y potente que puede todo, la que deja la piel como después de las caricias, abierta a lo bello que en tantas ocasiones es vivir.






jueves, 9 de julio de 2015

Agarres


Que no me falten aguas turbias que cruzar ni manos tendidas a las que agarrarme.
Que no me falten canciones directas al corazón.
Que no me falten las ganas.
Que no.
Que no me faltan.


martes, 7 de julio de 2015

Vida empuja


Bajó del avión con esa presión en la garganta que le recordaba que, tarde o temprano, tendría que volver. A decir lo no dicho, a vomitar aquella indigestión que tenían a medias. Vino aquí deslumbrado por el espejismo de que la novedad le salvase. Nunca había salido de su ciudad, le hacían gracia esos colegas de culo inquieto que siempre se estaban yendo, seguro de su lugar en el mundo. Pero a veces pasan cosas, no grandes ni pequeñas, sólo cosas que nos dinamitan el universo construido. Aquello le pareció demasiado como para soltárselo así, a ella, ahora que estaba tan afectada por los problemas del curro y la enfermedad de su madre, también por las rabietas continuas de Adrián y sus dos años y medio. Y no era que nadie se hubiese colado por las fisuras de su relación, eso sería mucho más fácil. Era una liberación, quién sabe si también una tragedia. Y todavía seguía ese nudo en la garganta, mientras enseñaba el pasaporte en el control. Le gustaría poder decirle a ese tipo de uniforme que tenía miedo, que tenía miedo pero no iba a volver, que tenía miedo pero no iba a volver nunca más. Y gritárselo: NUNCA MÁS.


miércoles, 1 de julio de 2015

En paz


Pensar es una de las ocupaciones menos valoradas en este mundo de acción y escaparate. La gente que piensa mucho lo pasa peor, esa es una realidad, pero tampoco creo que la panacea sea pasar los días haciendo el gilipollas. A veces envidio a estas personas que se definen en una o pocas palabras, eso debe proporcionar un lugar seguro desde donde divagar, un alivio relativo para el malestar que provocan los matices de las cosas, los claroscuros de cualquier identidad. 

Opto por seguir siendo suave pero, de alguna manera, estoy más armada. Pocas cosas me parecen importantes, pero esas lo son mucho para mí. Y aún con esa certeza, me enredo en milongas que me roban el brillo, algo que me empieza verdaderamente a molestar... Por otro lado dejo un margen amplio entre los otros y yo, una cuestión de confianza en que tampoco hace falta tanta completud para convivir sólo un poco. No quiero grandes guerras, quiero que me dejen en paz. Tampoco es que sea fácil vivir de este modo, en el filo de las ideas, comprendiendo cómo las sombras se proyectan a uno u otro lado según se dirija la luz. 

Pensar, pero que no duela tanto. Pensar para no caer en las mismas trampas una y otra vez. Yo sé que merece la pena, pero desearía a veces poder mirar al techo sin más pretensión. 


domingo, 21 de junio de 2015

Rendija


Yo también me estoy inventando planes para escapar hacia adelante. Dirijo hacia parajes más amables mi exceso de imaginación. Acallar monstruos, sembrar sueños. Y sé que no estoy sola. Con esta certidumbre mi domingo, que barruntaba resacas, se llena de luz. 

Escapar sin escapar.





martes, 16 de junio de 2015

Silente


Intuyo las palabras como maderas con las que construirse, pero hoy traigo su ausencia. Cobija el silencio como trinchera, defensa contra la voracidad del mundo, de los otros, de mi misma, de la vanidad, al fin, que arrasa con todo.

Tomar la decisión de callar es también un acto de resistencia, de digna rebeldía. Quién sabe si en ese silencio íntimo descansa la esencia de lo que somos, quizá en lo que no se dice se refugie un pedazo de alma.